Qué pasa si no hay copyright?

by ernesto on mayo 29, 2009

Luego de oir la entrevista a Michele Boldrin a propósito de su libro “Against Monopoly” (disponible aquí para descargar de forma gratuita), me quedé pensando en su premisa: las leyes de copyright –en realidad el monopolio de ideas que esas leyes permiten- no resultan en mayores innovaciones ni creatividad.

Entre las industrias que se mencionan en la entrevista, está la de la música y hace una comparación de la disponibilidad de redes P2P y su impacto (mínimo, según él) en las arcas de los artistas y los sellos discográficos.

Pero en realidad, para probar su premisa, sería bueno buscar un mercado que esté ausente de copyright, algo que hace en su libro al hablar de la industria del software. Pero en el campo de la música tenemos un mejor ejemplo: Bolivia.

Como todos saben, aunque Bolivia tiene una ley de derechos de autor, ésta no es aplicada en nuestro país. Y ha sido la industria de la música, junto con la de los videos, la más afectada. Los CDs piratas se venden en las calles de las ciudades boliviana. El periódico tiene anuncios para vender MP3 por correo. Es más, salvo en La Paz, en el resto del país no se puede conseguir música “original”. En definitiva, para efectos prácticos Bolivia NO TIENE una legislación de derechos de autor. Cual ha sido el efecto?

El primero, que solo queda un sello, Discolandia. Los otros, especialmente los internacionales, han abandonado el país debido a la poca protección y en ese abandono han dejado sin apoyo a los músicos nacionales, lo que ha terminado en estancar la producción original de música. Salvo nombres conocidos, artistas que en su momento fueron acogidos por sellos internacionales y que han logrado adquirir cierta experiencia en el manejo de su producción han sacado algunos discos. Pero la nueva producción, al no tener canales de venta, casi está congelada.

Quedan los conciertos en boliches y locales nocturnos, pero incluso ahí, la situación no da para el optimismo. Abundan los homenajes, y las bandas tributo. La producción original tiene poca cabida.

Quiero aclarar que lo esto es solo una percepción mía en mi condición de observador externo y melómano y no está basado en evidencia “dura”. Pero saco a colación este tema porque creo que sería una buena idea intentar hacer un estudio comparativo. Ver cuánta producción original había antes del ingreso de los sellos internacionales, durante la presencia de los sellos internacionales y ahora, cuando ya no hay sellos internacionales. Me parece que un ejercicio así permitiría ver si la ausencia de copyright es necesariamente mejor para la creatividad.

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