Hace dos meses que no publico aqui y me pareció bueno empezar el año hablando de mis percepciones en relación al viaje que me toco hacer por Buenos Aires en enero.
Desde hace mucho que estoy impactado por el ambiente lector que se siente en Buenos Aires. Normalmente visito Buenos Aires durante la celebración de la Feria Internacional del Libro y es natural que el ambiente esté cargado de literatura, de libros y de debates sobre el papel de la lectura en nuestra sociedad. Incluso el Washington Post publicó el año pasado un artículo (en inglés) que describe bastante bien el ambiente que se vive en Buenos Aires durante la Feria y cuyo entusiasmo comparto.
Por supuesto, es natural que una ciudad se vista “de libros” durante los días en los que se celebra una Feria del Libro. Pero me sorprendió ver que en Buenos Aires, aún en época de verano, con 42° C, el libro tiene un lugar especial. Desde los suplementos de los diarios que mencionan nuevas publicaciones, pasando por los comentarios en la televisión (asumo que también en la radio, pero no tuve oportunidad de oir radio durante mi estadia) hasta las revistas exclusivamente dedicadas a la literatura, el libro está presente de forma cotidiana.
Ver gente leyendo en el parque, en el subte, en los cafés, es revitalizante porque demuestra que el libro está lejos de desaparecer y que siempre hay lectores dispuestos a utilizar su tiempo libre inmersos en la última novela o aproximándose a nuevos conocimientos.
Qué más se puede esperar en una ciudad donde los únicos establecimientos abiertos a las 12 de la noche son las librerias….








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