2da entrega de la serie de políticas nacionales. Se puede leer la primera aqui.
En los últimos años se ha generalizado entre el público y algunas autoridades la percepción de que la única forma de acceder al libro es comprándolo. Por esto hay una queja constante sobre los precios de los libros y la incapacidad del público de acceder a los mismos.
A causa de esta percepción, el papel de los libreros corre el riesgo de ser estigmatizado más aún. En el caso de los libros importados, ya no se ve el esfuerzo que hacen los libreros para ingresar al país las últimas producciones de intelectuales y literatos internacionales. Dado que estos libros vienen generalmente con un precio adecuado a su mercado de origen (el libro español tiene un precio adecuado para España, el argentino adecuado para Argentina), la probabilidad de que el libro se venda a un precio adecuado para Bolivia es mínima. La consecuencia es simple: si el librero trae un libro con un precio elevado, sin importar lo valioso de su contenido, entonces el librero es un usurero.
En el debate sobre el acceso a la lectura, el tema de las bibliotecas, y por ende el del papel del Estado para garantizar el acceso al libro ha estado ausente.
Es necesario que empecemos a debatir el papel del Estado en relación a las bibliotecas. No solo como comprador de libros, sino como un verdadero actor que cree bibliotecas, fortalezca las ya existentes, mejore la capacitación de los bibliotearios, establezca mecanismos que faciliten el préstamos de libros para llevar al hogar y que convierta a las bibliotecas en la punta de lanza de una verdadera política de promoción del libro y la lectura.
Entiendo que la parte de financiamiento para la adquisición de material de lectura es uno de los temas principales, pero también debemos tomar en cuenta mecanismos que faciliten el préstamo fuera de sala de los libros pero que castiguen a aquellos que nos los devuelven a las bibliotecas.
Para terminar repito algo que envié en el Grupo de Correo sobre la Ley del Libro. En el VI Congreso Iberoamericano de Editores que se realizó en Madrid el años 2006, editores y autoridades de varios paises discutieron sobre laregulación de la industria y todo esto culminó con la promesa de Zapatero de aprobar la nueva ley de fomento del libro, la lectura y las bibliotecas en España que tiene un interesante componente de fortalecimiento de las colecciones de las bibliotecas públicas.
Todo esto y lo que se discutió en el Congreso me ha hecho pensar en cual debe ser el enfoque sobre el papel de las bibliotecas públicas. Algunas preguntas que surgieron son las siguientes:
1) Cual es la definición de biblioteca pública?
2) Quién debe estar a cargo de la aplicación de cualquier regulación sobre bibliotecas que salga de nuestro Anteproyecto? La Biblioteca Nacional?, el Vice-Ministerio de Cultura?.
3) Cómo se distribuiría un posible Fondo de Fomento de Fortalecimiento de las Bibliotecas?.
4) Se puede articular nuestro Anteproyecto con la propuesta de Ley de Educación?. Cómo?







