by ernesto on agosto 30, 2010
Ayer, domingo 29 de agosto, terminó la 15a Feria Internacional del Libro de La Paz en un marco de mucho optimismo y satisfacción.
He estado involucrado en su organización por lo que debo aclarar que esta evaluación refleja mis puntos de vista y no los de la de la Cámara Departamental del Libro de La Paz.
La FIL se organizó este año en base al lema “Celebremos la bibliodiversidad” y la presencia de los libros de 16 editoriales agrupadas bajo la Alianza Internacional de Editores Independientes, junto con la producción bibliográfica de Italia como país Invitado de Honor, ayudaron a darle un nuevo énfasis al lema.
En el marco de la FIL también realizamos, por primera vez en Bolivia, un foro sobre el futuro del libro y la edición dentro de las Jornadas de Diálogo sobre el Libro.
Finalmente, la FIL dedicó un espacio exclusivo para realizar actividades destinadas a la promoción de la lectura entre niños y jóvenes. Este espacio fue muy concurrido y bien ponderado por visitantes y periodistas.
En las Jornadas de Diálogo sobre el Libro, la presencia de Pablo Odell y Pablo Arrieta cumplió los dos objetivos para el cual los habíamos invitado: mostrar las oportunidades que las nuevas tecnologías abren para la edición y abrir los ojos de los editores al nuevo paradigma. De mis charlas informales con quienes asistieron a las Jornadas, más el debate que siguió luego de las presentaciones, tengo la impresión de que fueron los editores bolivianos quienes captaron el mensaje de las oportunidades, mientras que los editores extranjeros parecieron enfocarse en las amenazas de la tecnología.
Los representantes de la red Hispanohablante de la AIEI, reunidos en su III Cumbre de Colectivos, dieron la bienvenida al capítulo boliviano, además de aprovechar la oportunidad de mostrar la producción bibliográfica en un stand dedicado exclusivamente a la AIEI en su condición de invitado especial a la FIL.
Estoy convencido -y las cifras de venta espero lo confirmen- que el stand ha hecho más por la visibilidad de las editoriales de la Alianza en nuestro país, que lo que pueden hacer catálogos enviados a las librerías bolivianas. Sin embargo, esta visibilidad no fue complementada con un esfuerzo activo de establecer algún tipo de relación comercial estable con los importadores bolivianos. El resultado final será que la demanda generada por el stand no será satisfecha más allá de la Feria.
Una de mis principales frustraciones durante la feria ha sido la cobertura de prensa. Sin embargo he cambiado de opinión al revisar varios periódicos hoy con más calma. He podido comprobar que , con la excepción de dos periodistas del área cultural en los principales periódicos paceños que no se acercaron a la Feria, el evento ha sido cubierto generosamente por prácticamente todos los medios de comunicación de La Paz.
La feria ha colmado la expectativa de casi todos: expositores, visitantes y periodistas y organizadores. Si bien esperábamos 80 mil personas, los 77 mil que llegaron a Següencoma suben en 6 mil el número de visitantes en relación al año anterior y nos sirven para declarar: misión cumplida.
Para terminar una constatación compartida con varios colegas y amigos visitantes: Este año hemos visto más niños/as (y adolescentes) dirigiendo/arrastrando a sus padres para la compra de libros, que padres llevando a sus hijos a elegir un libro. Es un fenómeno que espero podamos estudiar con mayor profundidad: a pesar de internet y videojuegos, los niños y niñas entre 9 y 15 años están más cerca de los libros que sus “hermanos mayores” de 20 a 30 años.
Creo que al final la Feria Internacional del Libro de La Paz, ha logrado los dos grandes objetivos impuestos: celebrar que en Bolivia podemos acceder a una gran diversidad de libros y ganar nuevos lectores.
by ernesto on marzo 27, 2010

Con la presencia de más 100 persona durante tres días -todo un record para eventos de este tipo- finalizó ayer el III Foro de Fomento del Libro, la Lectura y las Bibliotecas.
Resalto el número de asistentes porque generalmente estos eventos terminan siendo un ejercicio de reflexión entre las mismas 10 a 20 personas que trabajan en el sector. En esta oportunidad hubo una asistencia masiva de alumnos de la Normal y de maestros y bibliotecarios quienes no solo escucharon las ponencias sino también participaron activamente con preguntas y reflexiones.
El Foro nos permitió darle un vistazo a algunos temas relacionados principalmente con el libro y, gracias a la presencia de Gonzalo Oyarzún, director de la Biblioteca de Santiago, nos abrió los ojos sobre lo que se puede hacer en relación a la lectura a través de las bibliotecas, lo que me permite reforzar mi argumento sobre el papel central de las bibliotecas en los planes de promoción de la lectura.
Tanto yo, como Marcelo Paz Soldán hablamos del libro electrónico y lo que ello puede significar para el libro en Bolivia. Marcelo desde la perspectiva práctica de su proyecto Ecdótica, yo desde la perspectiva teórica. Lo más interesante aquí fue la participación de uno de los asistentes quien exigió, con un libro en la mano, que se demuestre que los chicos leen en la pantalla igual que él lee el libro.
La literatura infantil tuvo un espacio importante con las presentaciones de Liliana de la Quinta (el zorro en la literatura), Silvia Puentes del Uruguay con la apología a la lectura en familia (los abuelos deben ser actores principales en la lectura en la casa), Verónica Linares destacando la importancia de leer a los niños desde la gestación.
Algunos de los temas que creo merecen resaltarse:
La línea general del foro fue altamente nostálgica: El libro objeto, el libro impreso no va a desaparecer y en Bolivia aún le queda mucha vida. En las dos charlas sobre el libro digital y en las ponencias de literatura infantil se mencionó esta certeza más de una vez.
Peter Lewy lo mencionó en su discurso de apertura y se reforzó en la mesa que trató la problemática del libro: la inacción de las autoridades y de la propia sociedad, son la principal amenaza para el libro y las librerías en Bolivia.
Gonzalo Oyarzún lanzó un dato durante su presentación que debe destacarse. La biblioteca de Santiago realizó una encuesta de lectura y al preguntar quién les recomienda libros, una gran mayoría de los encuestados respondió que es la madre quien les hace las recomendaciones. Creo que esta afirmación merece debe explorarse más, porque probablemente esa es la clave de futuros programas de promoción de le lectura.
Como no puede ser de otra manera, la piratería y el precio de los libros estuvieron presentes en las discusiones. La primera fue mencionada como una posible “aliada” en los planes de promoción de la lectura, mientras que el segundo fue revestido de categorías morales (“en nuestro país es inmoral que un libro sea caro”).
Ambas afirmaciones son parte de ese problema que hemos identificado como inacción de la sociedad civil. Mientras el precio de los libros sea mencionado como el principal obstáculo para la promoción de la lectura, no podremos avanzar. Mientras sigamos centrando la discusión en el precio, todas las propuestas de promoción de la lectura quedan desprovistas de la creatividad tan necesaria para hacerlas efectivas. Argumentos del orden “qué va a leer la gente si los libros son caros” están a la cabeza de los pretextos para no pensar seriamente una política de fomento de la lectura.
Sobre el precio del libro, es necesario que empecemo mostrar datos más duros y que difundamos artículos como el Juan Domingo Argüelles. Como mencionaba en una respuesta a una amiga en facebook,
En Bolivia el promedio del precio de un libro de edición nacional es Bs 38. El promedio de un libro no universitario importado es Bs 95 y el de un libro universitario es Bs 185.
El promedio de gasto en una salida de fin de semana en pareja es Bs 130. Una salida (también de dos) al cine cuesta entre 50 y 70 bolivianos y de acuerdo a las estadísticas el paceño va al cine en promedio una vez al mes.
Por el otro lado, los “pobres” universitarios gastan entre Bs 8 y Bs 25 por semana en fotocopias.
Son estos debates, fomentados por eventos como el III Foro de Fomento del Libro, la Lectura y las Bibliotecas, los que debemos tener más a menudo. Ojalá se realicen foros similares en otras ciudades del país para ir avanzando hacia esa sociedad lectora que todos buscamos.