A finales de noviembre, se presentó el Premio Nacional de Novela 2011, la obra El diario secreto de Claudio Ferrufino Coqueugniot. En la nota de presentación se mencionaba que es el Primer Premio de Novela disponible en formato ebook algo que pudo usarse más como estrategia de promoción, pero …
El libro en su versión electrónica no está disponible para su compra en territorio latinoamericano. Solo puede adquirirse en Estados Unidos y en Europa, lo que nos enfrenta la ironía de que el Premio Nacional de Novela 2011 en su versión electrónica no puede ser adquirido en Bolivia.
No me malentiendan, creo que el hecho de que haya una versión electrónica del Premio Nacional de Novela es un excelente paso (personalmente estoy trabajando para que las obras bolivianas estén disponibles en ese formato). La posibilidad de promover nuestra literatura al resto del mundo sin tener que enfrentar los obstáculos económicos de los fletes, es la gran ventaja de la edición digital y debería ser aprovechada por todas las editoriales bolivianas. Que Santillana Bolivia haya empezado con el Premio de Novela debe ser comentado y celebrado. Me hubiera gustado encontrar más reacciones sobre el tema, pero debido a que el ebook no está disponible en Bolivia, es entendible que Santillana haya decidido no hacer mucha bulla al respecto.
Pero el hecho de que la obra no esté disponible para Bolivia es un error de principio. Si, puede ser que no hayan muchos lectores de ebooks en Bolivia, pero eso no justifica el restringir la posibilidad de esos pocos lectores de acceder a una obra que ha ganado el principal premio literario de su país.
La edición digital facilita el acceso global, es decir, el libro electrónico debe estar disponible en todos los territorios, porque en caso contrario, le estamos imponiendo barreras anacrónicas. Si esa restricción no solo alcanza a un país sino a toda una región, como en el caso específico de El diario secreto, peor aún. La editorial está dando a entender que no le interesa ese mercado y al hacerlo abre las puertas a que los lectores más osados o más interesados hagan lo que sea (incluso acudir a la pirateria) para adquirir el libro.
Y si vemos los números (los pocos que tenemos), incluso hay una razón de negocios para habilitar la venta en toda la región. Los mercados de libro digital de México, Brasil, Chile y Argentina (en ese orden) son los más grandes de Latinoamérica. En Chile, un solo día se bajan al menos 1000 libros (legales” a lectores Kindle u otras tabletas). Probablemente esos cuatro mercados en conjunto alcancen a ser la mitad del mercado español, pero aún así creo que su tamaño no es despreciable.
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